¿Qué es y cómo hacer el kéfir?

Este es un alimento probiótico, pues tiene efectos positivos en la inmunidad y en la flora intestinal. Es conocido también como yogur búlgaro y tiene un sabor y aspecto parecidos al producto lácteo que consumimos habitualmente.

Un poco de historia

Es un producto originario del Cáucaso, que los musulmanes llamaban el Maná de Alá. Su nombre viene de la palabra turca keif que significa "sensación de bienestar", y es mencionado en los relatos de Marco Polo como remedio para la tuberculosis.

Se puede hacer kéfir a base de leche o de agua, lográndose los mismos efectos benéficos con un sabor diferente. Su otro ingrediente son los nódulos de kéfir. Estos gránulos o nódulos amarillentos y blandos constituyen un ecosistema y tienen un aspecto similar al de la coliflor. Es una masa de polisacáridos que contiene lípidos, proteínas, levaduras como Candida kephir y Sacharomyces y bacterias como el Lactobacillus y estreptococos lácticos. Estos microorganismos generan una doble fermentación, alcohólica y láctica.

Preparación

Para la preparación necesitaremos de un colador de malla fina, gránulos de kéfir y leche entera pasteurizada o agua mineral, que no contenga cloro. El frasco se puede esterilizar hirviéndolo en agua durante media hora.

Utilizaremos un frasco con suficiente volumen, esterilizado y con tapa. El frasco no debe llenarse totalmente, pues el proceso necesita oxígeno. Para tres tazas de leche necesitaremos entonces un frasco de un litro.

Comenzaremos añadiendo dos cucharadas soperas de gránulos de kéfir al frasco. Luego añadimos tres tazas de leche o agua a temperatura ambiente. Tapamos y agitamos para mezclar.

Fermentación

El proceso de fermentación puede continuar indefinidamente siempre que se mantenga el procedimiento adecuado en cuanto a la esterilidad de los recipientes y la temperatura. Esto es así porque los gránulos de kéfir pueden volver a usarse indefinidamente, ya que es un ecosistema que se reproduce.

Durante esta etapa la mezcla debe reposar fuera de la nevera durante 8 horas. Si se desea obtener un sabor menos fuerte, puede dejarse fermentar solo 5 horas. El frasco debe abrirse varias veces para renovar el aire y para eliminar el gas que se genera. Una vez culminada esta fase, se cuela la bebida y se reservan los gránulos que quedan en el colador para una posterior elaboración. El kéfir puede consumirse de inmediato o refrigerarse para utilizarse en los 2 o 3 días sucesivos.

Dependiendo de la cantidad de gránulos que se añada, se modifica el sabor a más o menos intenso, por lo que una vez se adquiera la práctica podremos hacerlo a nuestro gusto. El resultado es una bebida espesa con un delicado sabor. Puede tomarse sola, con cereal, con frutas o utilizarse para preparar batidos o smoothies. También es excelente para dar sabor y espesar la textura de sopas y cremas.recetas para hacer kéfir

Cuando prepares este alimento en tu casa, déjanos conocer tus experiencias en esta área de la gastronomía

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